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La ganadería y ALUR aseguran demanda En la conferencia Foco en Maíz y Sorgo se propuso crear un mercado a futuro relacionado con el precio del novillo y otro
Varias propuestas comerciales para asegurar la demanda y los precios a futuro del sorgo fueron barajadas por los integrantes de la mesa de diálogo que cerró el programa de la conferencia Foco en Maíz y Sorgo, del ciclo Agro en Foco, realizada el viernes pasado en Mercedes.
Álvaro Simeone, de Facultad de Agronomía, comentó que “el sorgo está para apoyar al campo natural, para ser el soporte y corregir sus deficiencias”.
El reconocido técnico explicó que “tenemos un sistema donde el novillo de 2 años pasará encerrado en el destete precoz, en el primer invierno como ternero y en el segundo invierno como novillo. De las ocho estaciones pasará tres encerrado, es el sistema que llamamos cinco y tres”.
“Para que el invernador tome la decisión de hacer esto tiene que saber cuánto valdrá el sorgo. Una de las formas es intentar atar ese precio del sorgo y crear nuestro propio mercado a futuro”, dijo.
Simeone señaló que en ese sistema la eficiencia global permite convertir ocho o nueve a uno, por lo tanto propuso que el precio del sorgo se calcule en base a “el precio del novillo en determinados meses, dividido 11 o 12. De manera que si el precio del novillo sube se genere un buen escenario y el agricultor participa de ese negocio ganadero”.
“De esta forma el sistema ganadero aguanta este precio y se parametriza. El agricultor se ganaderiza y el ganadero se agriculturiza. Este escenario asegura la demanda de 250.000 hectáreas de sorgo”, subrayó.
Por otra parte, el director de Alcoholes del Uruguay (ALUR), Leonardo de León, señaló en tono de broma que “nos vamos a pelear si las paramétricas estarán vinculadas a la ganadería o al precio del etanol en la región, o a algunos otros indicadores. Ojalá tengamos estos problemas por delante”.
El jerarca de la empresa estatal recordó que “a fines de 2013 tendremos nuestra planta de etanol instalada en Paysandú. Si tomáramos como base solo el sorgo grano, esa planta consumirá unas 200.000 toneladas al año. Si tomáramos como base que solo funcione con sorgo grano, serán necesarias unas 50.000 hectáreas del cultivo”.
De León subrayó que “será un mercado seguro para el sorgo. Será una planta flexible que funcionará con sorgo granífero, con maíz, con trigo o cebada. Pero queremos priorizar el sorgo grano y el maíz, enmarcándonos dentro de estas políticas (oficiales de uso y manejo de los suelos, que exige una rotación de cultivos) que hoy tiene el país”.
“Queremos que los productores trabajen sabiendo que precisaremos 50.000 hectáreas al año de sorgo, pero también estaremos asegurando 50.000 toneladas al año de DGS (alimento animal), con 32% de proteína”, subrayó.
El empresario consideró que “tiene que haber una fuerte sinergia entre las distintas cadenas productivas del país. Y creemos que con la instalación de esta planta de bioetanol le estaremos dando a los productores una oportunidad de negocio importante que ayudará a la sustentabilidad”.
“Queremos generar mecanismos para que la fijación de precios sea transparente. Queremos ir progresivamente al sistema de contrato; estas son producciones que apuntan fundamentalmente al mercado interno. La producción de etanol y de biodiésel están pensados para el consumo interno, también la producción de las proteínas”, concluyó.
Los problemas operativos con el cultivo de sorgo también fueron puestos sobre la mesa de diálogo. Simeone opinó que “son un problema enorme”.
“Cuando vas a hacer un acuerdo no hay camiones ni embolsadoras, los laboratorios no hacen análisis rápidos de microtoxinas, no están preparados para ver la proporción de grano entero que hay para bonificar o penalizar según la moledora que tenga y es difícil procesar el sorgo rápidamente”, comentó.
En este sentido, el experto en invernada intensiva remarcó que “hay que promover laboratorios en diferentes zonas del país que permitan hacer análisis y que sean (para el empresario agrícola) buenos negocios”. Retorno de La Niña Al iniciar la actividad, el consultor Eduardo Blasina realizó un análisis del contexto para ambos cultivos, desde el punto de vista comercial, político (sobre todo en base a la posibilidad de default de Estados Unidos, que se diluyó esta semana) y los prónosticos climáticos.
En este marco, Blasina señaló que “un informe del servicio meteorológico de Estados Unidos prevé una posible Niña para la próxima primavera. Hay chance de que el fenómeno vuelva”.
Agregó que “un pronóstico de la Universidad de Columbia también prevé sequías en noviembre, diciembre y enero. Esta probabilidad nos juega en contra”.
El consultor estimó que “mientras no colapsen internamente la carne y la leche, el marco de precios será más moderado pero favorable. El escenario climático es más riesgoso. Se espera que la interacción ganadería agricultura funcione”.
La jornada contó con la presencia del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, quien cerró la actividad comentando varios de los temas tratados. Sobre el último punto de análisis de Blasina, Aguerre expresó que “el mercado interno también depende de la exportación, porque el país exporta 67% de su producción de leche, el 99% de la soja, 95% del arroz y el 70% de su carne, por lo tanto lo que pase afuera también incide aquí”. Crecimiento del área Blasina estimó que el crecimiento del área de maíz “será de unas 10.000 o 15.000 hectáreas por año. Es un cultivo costoso y exigente en suelos, por eso tendrán un crecimiento seguro pero lento”.
Estimó que el sorgo “tiene chances de crecer más rápido pero con el riesgo de que ese crecimiento sature el mercado interno. El desafío sería hacer crecer la demanda. Si el rendimiento es normal, este año se daría un fuerte salto, arriba de las 900.000 toneladas de maíz y sorgo”.
La actividad organizada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la consultora Blasina y Asociados y El Observador convocó a unas 500 personas que colmaron el Teatro Municipal de Mercedes.
Lucas Farías | El Observador |
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