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4 de junio de 2010

Medio Ambiente y Productividad
Biodiesel, la Energía Saludable

Buscando energías alternativas que protejan al medio ambiente de los efectos de la producción y consumo permanente de petróleo, el biocombustible aparece como una oportunidad sana y económicamente viable que, como en el caso de Alur, puede aparejar beneficios para el desarrollo de un país productivo.

 

La creciente importancia y el renovado interés por el eficiente manejo de los recursos energéticos ha desembocado en un crecimiento acelerado de la producción y utilización de biocombustibles.

 

La necesidad imperiosa de reducir las emisiones de carbono para disminuir sus consecuencias sobre el clima global ha redundado en numerosos acuerdos y compromisos entre los países, tendientes a fomentar el desarrollo de energías alternativas renovables de menor impacto ambiental.

 

En este escenario, los biocombustibles líquidos aparecen como una alternativa, con muchos argumentos a favor comúnmente citados por sus promotores. Se trata de una energía renovable que contribuye a la mitigación del cambio climático mediante la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero.

 

El aprovechamiento eficiente de los recursos naturales y la condición de país productor de materias primas para su transformación en biodiesel siguen colocando a Uruguay en el desafío de dar respuesta a las demandas energéticas y, por lo tanto, medioambientales.

 

Un estudio reveló que Malasia, Tailandia, Colombia, Uruguay y Ghana son las naciones más atractivas para las inversiones en este sector, debido a varias razones, entre ellas las agrícolas y las políticas.

 

Los investigadores estimaron que un “un gran total de 51 mil millones de litros de biodiesel podrían ser producidos anualmente, suficiente para satisfacer aproximadamente entre el cuatro y el cinco por ciento de la demanda mundial existente de petróleo”.

 

Para producir unas 16 mil toneladas de biodiesel anuales (18 millones de litros), Alur necesita entre 30 mil y 40 mil hectáreas de cultivos con un mix de girasol (80%) y soja (20%). La demanda impacta directamente sobre la siembra y es ejemplo claro del alcance que los biocombustibles tienen como agentes dinamizadores de la economía.

 

Alur confía en expandir la siembra de girasol esta zafra para la producción de biodiesel y alcanzar un piso de diez mil hectáreas con la siembra de segunda.

 

La empresa ofrece a los productores un modelo de fijación de precios para el cincuenta por ciento de la cosecha, con un precio mínimo de 350 dólares la tonelada, que puede llegar hasta 380 si se obtiene una bonificación “normal” por porcentaje de materia grasa en el grano.

 

 

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