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14 de agosto de 2010

Área de canola crece en base a plan
de siembra de ALUR

Éxito. Varios productores firmaron contratos

El cultivo de canola ganará área en esta zafra, alentada por el anuncio de ALUR de crear un plan de siembra y absorber la producción para generar biocombustible. Se estima se plantarán entre 3.000 y 5.000 hectáreas con la oleaginosa.

 

Cuánto alcanzará el área destinada a la canola todavía sigue siendo una incógnita. Es que el exceso de lluvias también complicó su siembra y los productores tampoco tenían muy claro qué pasaría con la planta de biocombustibles de Alcoholes del Uruguay (ALUR), la que, hace poco, anunció el lanzamiento de un plan para captar canola, como lo hizo antes con el girasol, para destinarla a la elaboración de biodiesel.

 

Las estimaciones son alentadoras. Según dijo Esteban Hoffman, técnico de la Facultad de Agronomía a El País, el cultivo de canola abarcará entre 3.000 y 5.000 hectáreas en esta zafra agrícola, de las cuales, unas 3.900 hectáreas ya estaban plantadas. "Toda el área que esté por fuera de esas 3.900 hectáreas es una incógnita", aclaró Hoffman, porque ni siquiera la encuesta de granos de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) se arriesgó a estimar un área.

 

"La canola está en una etapa que está carreteando pero no levanta vuelo", aclara el técnico.

 

La falta de mercados y algunos problemas puntuales que presenta este cultivo han dificultado una mayor expansión, sumado a que el precio de otros granos como el trigo e incluso la cebada, son mucho más atractivos para los agricultores.

 

"El problema más importante que tiene Uruguay, es que los productores no le han tomado fe al cultivo", argumentó el experto de la Facultad de Agronomía. Más allá de eso, la pérdida de fe de los productores radica en que "no hay un mercado que asegure que lo va a comprar y que la pague bien. El mercado para este cultivo hoy es el creado por el Estado para la generación de biodiesel, no existe otra alternativa", explicó Hoffman.

 

Por otro lado, es un cultivo nuevo en la agricultura uruguaya y aún no fue probado en grandes áreas.

Buena receptividad

Por su parte, Manuel González, gerente de la Unidad de Biodiesel de ALUR, confirmó a El País que el plan lanzado por la empresa "tuvo muy buena receptividad a nivel de productores", porque "se recibieron muchas consultas y gustó mucho el plan comercial".

 

El jerarca confirmó una intensión de siembra de unas 5.000 hectáreas, aunque por razones climáticas se plantó un área menor, pero no inferior a las 4.000 hectáreas.

 

González le dijo a El País que ALUR ya tiene varios contratos firmados con los productores y está jugada a firmar más. "Como no financiamos, la gente lo que hizo fue primero plantar y luego firmar los contratos".

 

Según dijo hay productores que firmaron contrato por un determinado volumen, con venta anticipada, a un precio de US$ 395 por tonelada, pero de todos modos, en los contratos ALUR asegura un valor mínimo. González prefirió no adelantar datos como la cantidad de contratos firmados, pero aseguró que el resultado del plan es muy positivo.

 

A diferencia del plan que lanzó con el girasol el año pasado, el de canola no está destinado a pequeños y medianos productores, porque para ellos es un cultivo nuevo y el precio que se pagará al productor se ideó en base a "transparencia".

Un aceite milenario y buscado

El origen del cultivo de canola, probablemente tuvo lugar en Asia Menor, pero más tarde fue practicado en el Mediterráneo, de tal forma que griegos y romanos cultivaban esta planta con fines alimenticios y medicinales. Hoy el aceite de colza es uno de los más importantes del mundo y tanto se destina al consumo humano como para la elaboración de biodiesel. En Uruguay es un cultivo nuevo y el área nunca superó las 2.500 hectáreas.

 

 

El País Digital